miércoles, 9 de diciembre de 2009
Aparece el THE END... ¿y los aplausos?
Al finalizar esta película aplaudí con tímidos y vergonzosos aplausos. Recuerdo cuando de pequeña iba al cine de mi pueblo que en la actualidad es una mole de ladrillos de tres plantas, recuerdo esas películas en cuyo borde inferior se reflejaba una cordillera de cabezas, recuerdo el gallinero al que sólo subía cuando había interpretaciones escolares, recuerdo la odiosa puerta de los servicios y del kiosko que se abría a lo largo de la película infinidad de veces, resplandeciendo la sala, esa puerta parecía que formaba parte de la película, incluso a veces observaba como los personajes salían de la pantalla y también iban al servicio o al kiosko en medio de la película, recuerdo que el kiosko era un tablón de madera sobre dos potros también de madera en el que aparecía el gazpacho de chucherías (traducción: golosinas) y paquetes de mil colores, recuerdo las cosquillitas ante la inmensidad de la gran pantalla, recuerdo mi primer ballet, allí, en el Cine España, recuerdo como poco a poco se fue descuidando, recuerdo las telarañas que fueron apareciendo en sus puertas, el recuerdo más lindo, es el de los aplausos al final de la proyección. Ahora, después de una película XXL (de las de pantalla grande), que me aporta algo o algos, de esas que cuando terminan necesito calma, que consigo saciar comiéndome todas las letras blancas acortinadas sobre fondo negro y sobre la canción magistralmente seleccionada, las personas van marchando pero yo aún sigo dentro del filme, mientras que las letras blancas se suceden yo vivo la desgracia de aprisionar mis manos bajo mis posaderas, para así calmarlas ante el inmenso alboroto que le transmite mi corazón ante un trabajo que le ha emocionado. ¿Por qué se dejo de aplaudir? ¿Sólo ocurría en mi pueblo?
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Tu aplaude, mujer, no te cortes. Puede que te miren pensando que estás loca, pero como dicen en ese trailer, los demás no saben nada.
ResponderEliminarYo no recuerdo haber escuchado aplausos en el cine durante mi infancia (sin embargo, en los últimos años sí).
Yo siempre me he preguntado por qué se aplaude en el teatro, fíjate tú (o por qué ya no se patalea cuando no gusta). ¿De dónde viene que el ser humano junte las palmas de su mano para hacer ruido en señal de satisfacción-gratitud-apoyo-etc?
Supongo que son códigos. Y supongo que en el cine no se aplaude porque ellos (los de la peli) no te pueden escuchar. Pero a mí me gusta aplaudir cuando lo siento, aunque sea bajito.
Bellota me encanta la película,Seraphine con su punto de locura como buen genio ¿no te entraron ganas de pintar? ¿de ir al campo?
ResponderEliminarY tanto, aunque sabes lo que más, más, más de todo, me entraron ganas de trepar un árbol. No sé si recuerdas las tres escenas de ella a sola con los árboles -en tres momentos claves de la película-, me recordaron a Infancia, Adolescencia, Juventud de Tolstoi, aún más emotivo porque serían infancia, adolescencia y juventud en la "madurez".
ResponderEliminarP.D. Me despertaste el mono a campo, con el esfuerzo psicológico que me supone... (gracias por el despertar)... al fin el viernes retomaré la adicción.
Will, me despertaste la curiosidad... parece ser que aplaudir viene de palmear la espalda como acto de gratitud, de alegría, de satisfacción hacia alguien por algo que ha realizado. Antiguamente todo el público, uno por uno, le daba unos golpes en la espalda a cada uno de los actores, músicos... en señal de agradecimiento, pero parece ser, que con el tiempo hubo una epidemia de jorobas (como consecuencia de tanto golpecito) en el mundo del espectáculo, para cuya erradicación recetaron al público "autogolpeo sonoro" como nueva demostración de disfrute. Dicha fórmula consiste en unir las palmas de las manos, dependiendo de la violencia de la agitación, demostraremos mayor o menor satisfacción.
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