miércoles, 10 de marzo de 2010
Breve diario
La vida misma me alejó de los interneles. Esta entrada va a ser un poco diario, reflexión en “voz alta” (voz internauta) de unos cuantos días de mi vida anteriores a este momento de ahorita mismo.
Los sucesos fundamentales de esta etapita de mi vida han sido el reencuentro, la convivencia con personas solapadas a mi existencia, con personas nuevas que aparecen en mi vida, con amistades grandes que gracias a un alineamiento de estrellas perfecto hemos podido compartir varios días juntos, la muerte, los continuos porqués sobre el todo, sobre la nada y sobre los algos, el cambio de piel, el continuo aprendizaje del vivir.
En orden cronológico sería: visita de mi hermana pequeña y su novio, viaje a Lepe porque la familia llamó vestida de negro, visita de una gran amistad.
Ahora comenzaré a divagar y a reflexionar sobre lo aprendido, sobre lo sentido durante estos días, orden de pensamientos ninguno, a pesar de ello espero no marear con el escrito y que siga una cierta conexión, huiré del bostezo del lector. Manos a la obra.
La naturaleza me da guantazos de belleza que aprecio desde el precioso dolor de sentirme hormiga en tremenda creación, subimos a la sierra hecha merengue para hacer snowboard, ¡tremendo paisaje el de la nieve en las montañas! Las casualidades de la vida nos llevaron a pasar de un domingo 28 de febrero de tiempo triste con las pistas cerradas por viento y temporada alta en Sierra Nevada, a un lunes 1 de marzo espléndido, con las pistas abiertas de par en par, en temporada media (importante para el bolsillo). He hecho esquí, se me da bien, y todo el tiempo me rondaba la duda de ¿esquí o snow?, ¿esquí o snow?, ¿esquí o snow?, al final opté por la segunda opción por el rollo colectivo, ya que si hacíamos snow todos seríamos principiantes y la experiencia compartida acabaría siendo recordada (como de hecho lo es) para el resto de nuestra vidas. Pues nada, allá que subimos, y allá que bajamos, tropezamos, ejercitamos rodillas, ejercitamos codos y muñecas, comimos nieve (además, literal por cuestiones de supervivencia, con el rollo no perder tiempo comiendo, ni bebiendo, ni nada), las orejas puestas en los monitores (pagados por bolsillos ajenos) para aprender algún truquillo, bueno ni que decir tiene que la noche ante como chicos cautos, pusimos un vídeo en youtube sobre snow para principiantes del cual lo único que se me quedó grabado fue “puños cerrados al caer”, decidir empezar a caer por todo lo alto, y ¡qué maravilla!, es una pasada el snow, así que ahora me encuentro con el futuro dilema (irrisorio dilema) de ¿snow o esquí?, acabé bajando el río ¡qué gozada! El día de snowboard supuso para mi futuro inmediato mudar la piel de mi cara, que mis pestañas del ojo derecho quemaditas están más cortas que las del ojo izquierdo (absurdamente flipante), unas agujetas curiosas (vale, lo confieso, me bebí un vaso de agua con azúcar antes de acostarme para las agujetas, ya sé que no sirve pero por si las moscas, ¡ah!, por cierto, no sirve, jeje), la salvaje (o brutita, pero queda mejor salvaje) de yo no usó gafas, ni gorro, ni guantes, ¿excusa?, me dijeron que así haría snow mucho mejor (¿ha colado?).
Es bello cuando alguien te conoce, no mucho, ni poco, sino que te conoce, me pasa con mi hermana pequeña, los dos años de convivencia auténtica nos ha llevado a un filin relindo. ¡Ha seguir creciendo juntas!
Es bello cuando alguien entra en tu vida, es el caso del chico que está con mi hermana pequeña, por cuestiones del vivir, dos personas que quizás se cruzaron de espaldas en su pueblo natal acaban compartiendo la misma habitación unidas por un mismo ser querido.
El martes se marchaban mis invitados made in Lepe (eso creo porque no sé donde fueron fabricados realmente). El plan era irse sobre las 10 de la mañana, pero preparando el desayuno me pasa mi hermana su móvil y al habla mi padre “tita I.A.P. ha muerto”, ella es la hermana mayor de mi abuela. Todo lo demás fueron decisiones rápidas una tras otra, hasta que el plan fue establecido, esperaríamos a mis primas, ambas nietas de mi tía para proceder al eterno viaje al pueblo. A mi realmente se me presentaban una serie de circunstancias que dificultaban mi viaje, pero tuve claro mi partida cuando a la pregunta de por qué me iba, respondí tajantemente “porque es tita I.A.P”, ante esa frase no tuve ninguna duda sobre mi proceder. Arreglé como buenamente pude las “responsabilidades” en el lugar que habito actualmente. El motor arrancó a las 16 horas y media y hasta las 21 horas y media no llegamos. Llegué y no pude reunirme directamente con la familia porque tenía que ir a buscar a mi hermana mayor a Huelva, que también venía a acompañar a la familia en este duro momento. Belleza, de la belleza de las altas montañas con nieve a la belleza del amor. Durante el viaje rumbo a Lepe, en el que la realidad nos era lejana, disfrutamos de un viaje rodeado de gente querida, pensaba en la familia, en las conexiones, en las relaciones azarosas que llevan a unirte en los sentires. Las raíces Acosta perdían un ser fundamental, pero realmente no lo perdían sino que lo situaban en otro lugar, en un ara. Allá estaban todos mis seres queridos unidos por el apellido Acosta, abrazos de emoción, mis padres, mis tíos, conocidos, y el infinito abrazo de la Acosta Chica, y de la Acosta Mediana, mi Abuela, fue en ese momento cuando intuí la pérdida, pues me faltaba el abrazo de la Acosta Grande. Pero aún así, no era consciente de ello, los duelos me parecen fabulosos reencuentros, de mayor belleza en una casa que en un tanatorio, pues este le da un toque más impersonal a tremendo acto. La gente entraba y salía, la gente opinaba cuando nadie le había pedido su opinión, ésta frase viene al asunto de quedarse por la noche con el difunto. Hay una frase muy típica del duelo, “está de cuerpo presente”, y mientras el cuerpo está presente ha de ser acompañado, qué manía “moenna” de “hay que descansar”, “para qué quedarse la noche sin dormir”, ese cuerpo presente ha dado tanta vida, mi tía ha dado tan lindos abrazos, la mirada de mi tía era tan brillante, su sonrisa cuando le cantaba era tan inmensa que no podía quedarse sola una noche en una habitación... Detesto este mundo “moenno”, de prisas, de desarraigos, de falsedades, de hipocresías. Muertes conscientes del calado que esto supone han sido dos las que he vivido, la de mi abuelo paterno y la de mi tía. Con mi abuelo paterno no fui consciente de lo que ocurría hasta que vi cargar su cuerpo dentro de una caja en hombros de mis tíos y de mi padre rumbo al cementerio, ése fue el momento del derrumbe. Con mi tía, fue cuando tras el entierro me despedí de mi tita Acosta Pequeña y de mi Abuela, me despedí de dos cabezas de pelos blancos cuando el pack siempre había sido de tres abrazos, me faltó ese abrazo, acabé abrazándome a mi misma sintiendo la mirada de mi tita I. La contemplé durante bastante tiempo en el duelo, parecía dormir, a veces incluso, creía notar su pecho moviéndose, como si respirara, dormía, ella dormía en paz consigo misma. Gracias tita. Gracias familia. La misa del entierro estaba llena de incongruencias, cuanto más conozco y pienso, más lejos me siento de ninguna religión, respetar siempre, pero desde el respeto mutuo. Mi tía, para mi queda en los corazones de las personas que le quisimos, en el amor que nos dio y que nosotros ahora guardamos y daremos, en el infinito recuerdo de su ser latente y pensante, en su eterna sonrisa, en sus peculiaridades, en el magnífico hecho de que ella fue la protagonista de su vida. Gracias por haber formado parte de tu película, tita.
P.D. Mi intención era continuar con estos días, pero con mi tita mi corazón ha comenzado a latir con una armonía que necesita sosiego para ser escuchado, continuará.
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Cuánta belleza, sí, señora.
ResponderEliminar:-)
Hasta mi corazón late diferente ahora...
ResponderEliminarMe encanta tu sensibilidad.te quiero, tu tia jmpa
ResponderEliminarQué lindo es tener personas bellas en cuerpo y en alma en la vida. Gracias.
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