Al mundo no le interesa mi abuela

De todo un poco y de nada un mucho.

miércoles, 20 de enero de 2010

La belleza de Mundo

La otra noche me paso algo fabuloso. Esa noche no podía dormir. Una de las mayores torturas que conozco, la de sentirme cansada, agotada, reventada -con los ojos que pican del desengrase que sufren, incluso en cada parpadeo escucho un click,  los músculos están rígidos, sobre todo aquellos que van de la cabeza hasta los hombros, parece como si tuviese dos placas de mármol adosadas en mi espalda-, y no coger el sueño. No era una de esas noches en las que el dormir se intuye remolón y sabes que entreteniéndolo un poco acabará sucumbiendo al espectacular mundo de los sueños, en esas ocasiones cojo a Neruda de la mesilla de noche, leo dos o tres poemas, automáticamente mi cuerpo comienza a trabajar: mi corazón se ensancha, mis pensamientos flotan, mi mano izquierda deja el libro, mi mano derecha apaga la luz, mis pulmones suspiran y mis ojos se cerraron hace ya tiempo sin darme cuenta. Pero esa noche, del agotamiento era imposible hacer otra cosa que obligarme a dormir, no había manera. Me levanté, abrí las ventanas de la habitación, me acosté abrigada por las mantas y por el frescor de la noche. Estaba mi persona medianamente incorporada en la cama, mirando por la ventana cuando ocurrió. Un papel decidió visitarme, me emociona recordarlo, el viento lo trajo hacia mi pantalla de la ciudad, bailaba frente a la ventana, dos, tres minutos, quizás fuese menos tiempo o más, no lo podía creer. En algún momento hacía un giro a mayor velocidad, lo perdía de vista, pero regresaba; cuando se acercaba el final del espectáculo me asomé a la ventana para contemplar como caía, lo sentía feliz por como se dejaba abrazar por el viento, por como el suelo lo acomodó en su regazo, por el movimiento tan bello que hizo justo después de que le gritara gracias. Lloré de agradecimiento al mundo, por tanta belleza que soporta aún cuando le hacemos tanto daño. Desde aquí pido disculpas al mundo por no ser mejor, aunque intento superarme cada día, trabajando mi existencia, construyendo mi ser. Gracias Mundo. Gracias Vida.


Durante el baile de Papel pensé en grabar la obra, pero se hubiese perdido la magia del momento, por lo que puse en REC mi memoria y así no quité los ojos de la pantalla ventana. Mientras contemplaba como danzaba Papel en el aire me fue inevitable no recordar una de mis escenas favoritas del cine interpretada por la prima hermana de Papel, que se llama Bolsa de Plástico, y que tuvo su papel estelar en American Beauty (S. Mendes, 1999).



1 comentario:

  1. Tu sabes que no recuerdo la película porque creo que cuando la vi no tenía la edad para verla y entonces fue difícil seguir el hilo. Pero de todo lo que pueda tener, pude olvidarlo todo, menos esa escena de la funda, hasta el punto que podría decir, no he visto la película, pero la he visto a ella.

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