Al mundo no le interesa mi abuela

De todo un poco y de nada un mucho.

martes, 9 de febrero de 2010

...¿utopía o necesidad?...

PreData: Rescatando antiguas entradas... 
Hace poco tuve una larga conversación sobre la maravillosa palabra UTOPÍA, sobre la genífica existencia de la UTOPÍA, sobre la fabulosa búsqueda de la UTOPÍA, sobre la obligación de que los humanos "se utopien" crónicamente
Eduardo Galeano: "La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”.




CIUDADANOS LIBRES, INFORMADOS Y VIRTUOSOS:
¿UTOPÍA O NECESIDAD?  verano 2007, Cádiz

     No hace mucho descubrí que utopía en sus orígenes significa "lugar feliz", desde entonces me pregunté sobre qué podría tener de malo vivir en tan maravilloso lugar. En la actualidad ser utópico llega a convertirse en un insulto, "eres utópico, no se puede ser tan idealista", con ello pretenden quitar credibilidad a otras opciones e intentar zanjar de manera cortante sin entrar en discusión acerca del tema en cuestión. ¿No se disfraza de esta forma el intolerante en una persona realista que asimila todo lo que le viene dado? Desde entonces hago un ejercicio mental continuo con el fin de que esta palabra describa un lugar feliz y no una fantasía, que es lo que me han hecho ver. El "gran descubrimiento" descrito con anterioridad estuvo muy presente a lo largo del curso, puesto que tras cada ponencia aparecían nuevos descubrimientos. Estos descubrimientos a los que hago referencia también podrían ser definidos como informaciones desinformantes, o verdades ocultas, o realidades construidas... todo ello me produce sensación de vértigo ya que parece ser (o es) que vivo en una obra de teatro representando un papel de un personaje en cuya representación no tiene lugar la más mínima improvisación.                      
     Cierta tranquilidad me produce el haberme dado cuenta de la falsa en la que vivo, porque mi personaje ha tomado conciencia de lo que es, ante este punto de mi vida ahora se me plantean dos grandes objetivos: corregir la supuesta información que he recibido, proceso que he denominado "proceso de desinformación"; por otro lado, comenzar a vivir acorde a la nueva obra de teatro, siendo la desinformación un ejercicio mental que tan poco puede caer en la pedantería, puesto que no quiero que me pongan camisa de fuerza y tampoco me apetece que quienes me rodean lleguen a aburrirse de mi o a asustarse por lo que puede suponer vivir en la desinformación, acabando aislada por sufrir -lo que podría ser llamado- "utopitis crónica".
     Parece ser que sin querer queriendo han aparecido los tres elementos claves del curso: libertad -de elegir qué obra de teatro deseo representar-, información -para saber en qué escenario actuar, de qué disfrazarme, cuál será mi texto teatral...-, virtud -sinceramente, es una palabra que añadir al proceso de desinformación puesto que en mi anterior obra de teatro aparecía cubierta de capas de telaraña y polvo-. Entonces me surge una duda, si le preguntas a un "ciudadano" del "mundo desarrollado": "¿eres una persona sumisa, desinformada e ineficaz?" creo que la gran mayoría respondería negativamente, por ello no creo que sólo sea una necesidad que existan ciudadanos libres, informados y virtuosos, sino que existan ciudadanos que sepan en primer lugar que no son lo que creen, y a continuación debería procederse a educar, a informar, a proceder al saber del ciudadano.
     A educar de la manera que proponía el Dr. Julio Seoane Pinilla: "educar no es hacer buenos ciudadanos sino prepararlos para vivir en una sociedad cambiante", rescatando el sentido de la moral, la existencia de censores, el reposo que aportan las bellas artes...; renunciando a la inmediatez y a la falta de digestión sobre lo que sentimos. A informar o desinformar, ejemplos clave de ello los descubrí de manera constante con la Dra. Alicia Miyares Fernández puesto que efectivamente he vivido el hecho de desprestigiar el movimiento feminista, tampoco sabía que la mujer era nombre y el hombre apellido, además de la relación errónea que existe entre hombre-mujer, varón-hembra...... A proceder al saber del ciudadano enderezando las incorrecciones que hemos asimilado sin cuestionar de ninguna manera -por ejemplo que vivimos en democracia, que somos ciudadanos...-, a corregir los prejuicios contra la democracia que explicaba el Dr. Aurelio Arteta como la falta de voluntad por vivir en democracia, la propia ignorancia generalizada, las pretensiones de ciertas "autoridades" como es el caso de la religiosa en España, como también cabría conocer el pueblo las razones de por qué sí se debe aprender democracia, la información aportada en la última ponencia me recordó también las paradojas de la democracia moderna descritas y las promesas incumplidas denunciadas por N. Bobbio.
    Mientras que el espectáculo continúa creo que realmente los personajes desconocen que alternativas a tanta mentira están a la vuelta de la esquina, que un problema fundamental es creer que los cambios deben proceder desde "arriba" desconociendo que no hay nada más arriba que el pueblo, que la culpa de las infelicidades que encuentran en su vida cotidiana son del vecino antes que reflexionar sobre qué soluciones pueden encontrar en su entorno más cercano, en sus propios quehaceres, porque caemos en el error de criticar al vecino antes de mirarnos humildemente el ombligo, que vivimos en una joven democracia y es obra de todos participar y vivir su maduración, que todo lo que es puede dejar de ser.

5 comentarios:

  1. Fernando Savater, ese autor que antes me gustaba tanto ( y que ya no) escribió un ensayo que no deja de ser cierto a pesar de la desimpatía (no sé si existe esa palabra) donde decía que hasta en la democracía hay peligro puesto que si la mayoría está equivocada, entonces se impone la voluntad del error. Y la verdad es que eso es cierto. El problema no es el sistema sino el componente. Los súbditos del rey Arturo de Camelot son felices, con todo y estar viviendo en medio de una monarquía en lugar de una democracia.
    Okey, no sé si eso tiene mucho que ver con tu artículo, pero fue lo que se me ocurrió.

    ResponderEliminar
  2. La utopía es eso, algo que no puede ser. Una mera construcción mental. Pero qué sería de nosotros si solo las utopías movieran nuestro corazón. Seríamos como aquel caballo que para caminar necesita ser motivado por una zanahoria ataca a una ramita, o como un ratoncito de laboratorio que se entretiene en su rueda giratoria... Porque qué es la utopía, sino una construcción particular con capacidad de hacerse colectiva. Para el banquero será un mundo de arcas llenas y para el ladrón muchas casa fáciles de robar... Para el doctor un grupito de gente enferma y para el enfermo un mundo sin epidemias y sin doctor. Cómo funcionan las utópías en un mundo donde hay quienes ven en un cerdito a un hermano mientras otros ven un lindo salchichón.
    No hay ninguna certeza en las utopías, por lo que tampoco puede haber ninguna convicción. No hay ninguna relación a hechos concretos ni esperanza de arribar a ningún puerto seguro. En las utopías no hay ninguna promesa capaz de ser cumplida pues todo obedece al azar. Es como hacer castillos en el aire.

    Las utopías son buenas para escribir cuentos y poesías geniales, pero no para vivir en el día a día. No pasarían la prueba. Pues si me tirara de cabezas de un octavo piso en una visión utópica, por más empeño y positivo que ponga sabemos, el final predecible es el final.

    ResponderEliminar
  3. La utopía en forma de zanahoria sirve para seguir caminando, prefiero avanzar en la vida con una zanahoria que quizás nunca consiga morder, a avanzar por la vida con una zanahoria en la mano, los pasos serán diferentes.

    ResponderEliminar
  4. Me muero por saber lo que opinaría tu abuela.

    ResponderEliminar
  5. Confesiones de Agustín de Hipona
    Libro X
    Cap. 18
    (...) Yo tambien recuerdo haber buscado y encontrado muchas cosas que se me habían perdido; pero ¿Cómo pude saberlo? Lo sé porque, mientras yo buscaba, alguien me decía: ¿es esto, es esto otro?, yo contestaba siempre que no, hasta que me mostraban lo que andaba buscando. Y seguro que de no recordar con precisión lo que hubiera perdido no lo hubiera podido reconocer aunque me lo pusieran delante de los ojos. Esto es lo que sucede siempre cuando buscamos y encontramos las cosas perdidas.
    Cap19 (...) Lo totalmente olvidado ni siquiera lo podemos buscar
    Cap 22(...) ¿Qué es lo que hay en el fondo de todo esto? porque si a dos personas se les pregunta si quieren ir a la guerra, es posible que una diga que sí y la otra diga que no; pero interrogadas sobre si quieren ser felices responderán a una que sí. El uno busca la felicidad es la guerra y el otro la pone en no ir a la guerra. Es verdad que unos ponen la felicidad en esto y otros en aquello; pero el deseo de ser felices es del todo universal; todos quieren gozar y como gozo conciben la felicidad. Y diversas como son las maneras de concebirla todos se esfuerzan por llegar a ella. Por otra parte, el gozo es algo que está en la experiencia de todos; por eso saben de qué se trata cuando la oyen nombrar.
    Cap. 23 (...) los hombres no hacen lo que quisieran hacer y caen en lo que simplemente pueden, y con ello se contentan. Pero es que no quieren con la vehemencia que les permitiría poder.
    Si se les pregunta a los hombres qué es lo que prefieren si gozarse en la verdad o gozarse en la falsedad, todos a una dirán que quieren gozarse en la verdad; y esto lo dicen con la misma firmeza con que afirman querer la felicidad. Es que la felicidad consiste en gozarse en la verdad. (...) Esta vida feliz; ésta, que consiste en el gozo por la verdad, la quieren todos.

    ResponderEliminar