lunes, 15 de marzo de 2010
La vida es más sencilla de lo que parece
Recién acabé esta pequeña práctica que hoy debo entregar, la comparto con ustedes. No estoy muy convencida con el orden en la exposición de ideas pero estoy tan agotada que me es imposible leerla, así que la suerte está echada. Un abrazo hogareño sin sueldo de por medio.
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REFLEXIÓN SOBRE LA SOSTENIBILIDAD DE LA VIDA HUMANA
¿Fábrica del salario VS Fábrica del hogar?
El mecanismo que mueve esta sociedad está consiguiendo convertir en fábrica todos los espacios de nuestras vidas. Todo lo mueve la máquina del consumo, este engranaje no deja de girar, aún cuando creemos que suena a óxido consigue engrasarse incluso del mismo óxido si no hay otra opción.
La historia del capitalismo comienza cuando el ser humano dejó de ser producto para convertirse en salario, historia pareja a cuando el hombre dejó de satisfacer sus necesidades y comenzó a inventarse sus necesidades, falsas necesidades que el capitalismo primeramente crea y a continuación satisface, satisfacciones sin sustancia sólida, rápidamente caducas, superfluas, disfrazadas de bienestar escondiendo la estrategia de robotizar cada una de las acciones humanas, toman el concepto del trabajo abanderado por la ley del mínimo esfuerzo, las tareas cumplen objetivos inmediatos, a corto o medio plazo, nunca más allá.
A continuación procederé a hacer un breve repaso de los espacios de la vida humana convertidos en fábrica, primeramente definiré lo que a mi parecer es una fábrica: lugar impersonal en el que el hombre a cambio de un salario realiza una actividad que le aleja de un ejercicio reflexivo y de amor respecto al producto finalmente fabricado. Así comenzamos con la fábrica industrial, así continuamos con el exterminio del campesinado pues el campo cada vez es más una fábrica de materia prima en vez de una madre tierra portadora de alimentos, proseguimos con las fábricas de salud conocidas más comúnmente como hospitales, o lo que en un futuro serán fábricas de estudio y ahora se llaman universidades, etc.
Lo llamativo es como este sistema consigue conquistar silenciosamente cada espacio vital, “cómo quien no quiere la cosa...” el hombre sin darse cuenta se encuentra sumergido en modas que naturaliza sin reflexionar lo más mínimo, un ejercicio simple es pensar cómo eran antes cada una de las acciones que realizamos y por qué ahora las hacemos de ésa, ésta o aquella otra manera. La vida va girando muy veloz, fruto fundamentalmente de la violencia del dinero y del tiempo, es necesario bajarnos de este mundo. La última gran conquista de este voraz sistema está siendo la del hogar.
Uno de los últimos reductos de amor, uno de los espacios donde la desconfianza no existe, aquel rincón donde uno se siente formar parte de algo, aquel lugar donde se abraza con sinceridad, donde las relaciones son de supervivencia, el hogar, también está siendo mutilado por este sistema consumista. Normalmente en las familias se dan dos opciones ante la necesidad de ingresos: si la familia posee una renta alta acabará ocupando el vacío de tiempo con personas contratadas para cuidar niños o ancianos, con actividades extra-escolares que saturan a la infancia y las aleja del juego relajado e imaginativo, con residencias de ancianos perdiéndose los hogares la sabiduría de la vejez, etc., es decir, con consumo; si la familia posee una renta baja acabará ocupando el vacío de tiempo con niños que vivirán durante mucho tiempo sólos, por lo que tenderán a llenar ese espacio con televisión, con video-juegos, con delincuencia, con comida precocinada, o con ancianos abandonados, o que vuelven a tener que ejercer de padres y no de su merecido papel de abuelos, es decir, ese espacio en las rentas bajas se llenará también con consumo. Como podemos observar, a grandes rasgos, el hecho de que falte una figura en los hogares del S.XXI no es algo fortuito, y si somos mal pensados, y desconfiados, actitudes que están muy de moda en estos tiempos que corren, podríamos llegar a pensar que el sistema en el que andamos inmersos está consiguiendo que el hogar se convierta en la fábrica del hogar.
Generalizando nos encontramos con que la autosuficiencia ha desaparecido, la sociedad “desarrollada” del S.XXI se divide en familias (familia es cualquier grupo humano en el que hay un foco de amor con descendencia y ascendencia), y esta familias para vivir necesitan el funcionamiento de dos fábricas: la fábrica del hogar y la fábrica del salario. Continuamos generalizando, la fábrica del hogar funciona gracias a una persona y la fábrica del salario funciona gracias a otra persona. No sabemos bien por qué, ambas máquinas no se encuentran en el mismo escalafón, la del salario se encuentra en una posición más alta en el podio, como consecuencia la persona protagonista del hogar se encuentra en constante persecución de la persona protagonista del salario, pero no sucede así a la inversa. Existe un mayor reconocimiento formal, cara al público, hacia la fábrica del salario.
Por un lado nos encontramos con un empobrecimiento de la sociedad en general pues donde antes bastaba un salario, ahora se necesitan dos para que una familia siga adelante, como respuesta a este problema la persona protagonista del hogar se convierte también en protagonista del salario. Por otro lado, el papel del hogar desde la revolución industrial ha sido protagonizado por la mujer, pero ella está sedienta de saber, su afán por dejar de ser apellido para ser nombre propio tiene como consecuencia que la persona protagonista del hogar se convierte en protagonista del salario. Pero por ninguno de los lados observamos que la persona protagonista del salario se convierta en protagonista del hogar. Además, no existen incentivos. La mujer camina agotada con dos sacos a la espalda, mientras que el hombre camina liviano con un saco, aunque algunos caminen con saco y medio.
Cuando esta absurda tarea persecutoria de desgaste acabe, cuando la fábrica del hogar se encuentre al mismo nivel que la fábrica del salario, cuando el protagonismo no sea individual sino dual, cuando los sacos pesen lo mismo, cuando un salario o dos medios salarios permitan a una familia sobrevivir sin ahogos, cuando el tiempo deje de ser mercancía y deje de ser prioritario el tiempo mercantil sobre el resto de tiempos, cuando ambas fábricas se fundan, podremos entonces hablar de igualdad.
Aún así, no se trata de repartir una redonda tarta de manzana en porciones simétricas de escuadra y cartabón, de cuchillo y tenedor, sino de ir más allá, quizás haya llegado el momento de comer entre todos a bocado un bizcocho de chocolate de asimétricas porciones de sentido común. La sostenibilidad de la vida humana es trabajo de todos.
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P.D. Porque las soluciones son tan sencillas, pero los intereses son tan dañinos...
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Querida Bellota, no se cómo lo haces pero siempre encuentro en tus escritos alguna respuesta positiva a algunas incertidumbres mentales que rondan por mi cabeza.
ResponderEliminarEn esta ocasión ha sido el esfuerzo que la gran mayoría hace por conseguir más y más capital, para poder consumir más y les lleva a tener que trabajar más. Es un círculo vicioso de consumo que por desgracia está muy extendido en nuestra sociedad y aún más desgracia, se extiende a todo el mundo. Se nos hace muy difícil salir de ese círculo viviendo insertos en la red que lo lleva a cabo, y a la vez se nos hace casi imposible salir de esa red. La solución no está en abandonar la vida social, sino en cambiar esa sociedad que convive, haciendo poco a poco el mundo más justo y equilibrado.
Un gran abrazo equiibrado,justo y sobre todo sincero.
Bella, Willian Morris te amaría.
ResponderEliminarPero la solución a los conflictos del capitalismos no es el socialismo. De hecho, para el socialismo el hombre fue una máquina de trabajo solamente, lo cual fue una definición desequilibrada, no integral.
Yo pienso que lo que falta no es reflexión o respeto al producto terminado, sino amor al prójimo. A pocas personas le agrada servir a la sociedad. Lo ven como un sacrificio innecesario o inmerecido...pero el mismo hecho de que sea inmerecido lo hace un acto gigante de amor.
Porque hay buenos médicos, reflexivos y respetuosos de su profesión, pero que no aman al prójimo de manera sacrificada. Así mismo hay estudiantes universitarios... y campesinos, personas que aman lo que hacen pero no aman el bienestar de otros a través de su trabajo.
Tambien opino que los males sociales ya acabaron desestabilizando las familias (no es algo que está siendo sino que fue). De hecho, muchos considerarían en su propia experiencia tu definición de la familia como algo que nunca ha sido.
La autosuficiencia, que la equiparas a un paradigma, honestamente creo que no lo es. Es precisamente el el depender unos de otros que podemos amarnos unos a otros. En la sana dependencia, que no solo debe definirse en términos económicos.
Tratar de definir una familia ideal solo en función de patrones económicos no es una definición justa de una familia. Entonces el dinero estaría definiendo a la familia y no el amor.
Una familia ideal no es aquella en la que mamá y papá tengan el mismo salario, y tenga el mismo nivel de aceptación social. Ni siquiera es que ambos cambien sus escenarios. Estos dos factores pueden estar presentes y la familia ser un completo desastre. En los paises del norte de Europa, donde los niveles de vida se dirían que mejore no pueden ser, la gente igual se tira por la ventana porque no le encuentra sentido a su vida.
Lo que hay es una completa ausencia de contentamiento es la sociedad. El que es rico quiere ser pobre, el que es pobre quiere ser rico, el que tiene un hijo quiere dos, el que tiene dos quiere tres, el que tiene hembras quiere varones, lo mismo al reves, el que tiene trabajo quiere familia, el que tiene familia quiere trabajo, el que vive aquí quiere estar allá, el que está allá quiere estar aquí.... en fin, un desastre.
¿La culpa es del capitalismo? El capitalismo ha venido a alimentar esa insatisfacción, pero no la creó. Igual en los tiempos feudales había gritos de angustia.
La vida de campo no es el suma plus ultra de la vida. Si así fuera ya todos tendríamos nuestra ternerita y estaríamos riendo ordeñando una vaca... pero la vida agradecida... la vida de contentamiento... la vida del dar con desprendimiento y de servir con amor, del sufrir por otros, eso es otra cosa. Ese preciado producto jamás podrá ser fabricado en serie y para algunos habrá de constituir la búsqueda constante de su vida.
No dejes de escribir.
ResponderEliminarUn abrazo sincero de cinco segundos para Voemne.
ResponderEliminarOtro abrazo sincero de cinco segundos para Jose (¿es Jose o José?)
Cuando van a darme cariño me dicen Jose, cuando es otra cosa me dicen José. Esa es la particular ventaja de un nombre de pila con tilde.
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